LEA AQUI GRATIS CADA SEMANA en abierto los ANALISIS DEL SERVICIO ANALÍTICO-INFORMATIVO DE LA RED VASCA ROJA (Una ojeada a la cara oculta -vasca- del Estado español) seis meses después de su fecha de emisión.

      ANÁLISIS MENSUALES


      Análisis mensual MONOGRAFICO correspondiente al mes de febrero de 1998 del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA

      MONOGRAFICO: LA PROSPECTIVA Y LA TECNICA DE LOS GUI0NES/ESCENARIOS. CON CINCO GUIONES/ESCENARIOS MUNDIALES 1992-2002 QUE CONTEMPLARON DIVERSAS FORMA DE CATASTROFE ECOLOGICA MUNDIAL.


      2ª PARTE : Cinco escenarios mundiales de catástrofe ecológica.
      ESCENARIO 3: OZONO

      (1998: nuestros desodorantes y frigoríficos nos dejan ciegos)

      La Conferencia de Montreal de 1989 consiguió un acuerdo general sobre la naturaleza del problema de la destrucción de la capa de ozono en la estratosfera por la macrocontaminación causada por CFC (clorofluorhidrocarbonos). Los CFC son ampliamente utilizados como propulsores para aerosoles (por ejemplo para desodorantes) y en frigoríficos. Tardan alrededor de siete años en llegar a la estratosfera pero allí los rayos ultravioleta los descomponen y liberan cloro. El cloro se combina con el oxígeno y el monóxido de cloro resultante destruye el ozono. Una molécula de monóxido de cloro destruye 100.000 moléculas de ozono durante un período de 70 a 130 años.

      El ozono estratosférico es una de las condiciones necesarias para la existencia de la vida tal como la conocemos en el planeta tierra. Filtra las radiaciones ultravioletas B emitidas por el sol. Si esas radiaciones aumentan provocarían cánceres de piel, cataratas, ceguera y deterioro del sistema inmunológico. (Un 1% de disminución global de ozono aumentaría en 100.000 el número de ciegos en el mundo).

      Descubierto en los años ochenta un agujero en la capa de ozono estratosférico en el Polo Sur (a partir de 1986) la Conferencia de Montreal de 1989 produjo el Protocolo de Montreal que estableció unas reducciones de la producción de CFC pero no prohibió ni su fabricación ni su uso.

      Cuando se descubrió el agujero en la Antártida el nivel de cloro en la estratosfera alcanzaba las 2 partes por billón. Si se cumpliera el Protocolo de Montreal las concentraciones de cloro SE DOBLARIAN pasando a ser de 4,1 parte por billón, según datos de Naciones Unidas.

      En junio de 1990 setenta países decidieron en la Conferencia de Londres eliminar, desde entonces hasta el año 2000, la producción y el consumo de CFC. Un investigador de la Universidad de Magallanes, Bedrich Magas, ha informado de que en el Sur de Chile se han detectado ya numerosos casos de ceguera en animales.

      En febrero de 1992 coincidieron informes de la agencia norteamericana NASA, con los del Experimento de Ozono Estratosférico (campaña europea de medición en el Artico). Se detectaba la posible rápida formación de un gran agujero en la capa de ozono en el Artico, sobre amplias zonas del continente euroasiático y Canadá donde se habían encontrado la atmósfera diez veces más cargada de compuestos dorados que en años anteriores. Los científicos finlandeses dieron la voz de alarma para que sus conciudadanos huyeran de los rayos del sol.

      La alarma pasó. Se siguieron fabricando y usando CFC. Avispados industriales consiguieron la coartada de fabricar y usar HCFC, con un poder destructor menor que el de los CFC. Pero también destructor.

      En 1996 se produjo una nueva alarma al aparecer ya un agujero en el ozono en el Polo Norte. Se prohibió totalmente la fabricación y el uso de CFC y HCFC.

      Pero ya era tarde. En 1998 se cerró el ciclo de los 7 años para la llegada a la estratosfera de los CFC. En 1991 para aprovechar el plazo antes de que los prohíban había aumentado la emisión de CFC. Se alcanzó el punto de ruptura del equilibrio cuando el aumento paulatino pero incesante de CFC industriales fué bruscamente incrementado por tres erupciones volcánicas, similares a la de Pinatubo, que atacaron al oxido de nitrógeno (que inhibe la degradación del ozono).

      La capa de ozono sobre el hemisferio norte, a partir de los 40º de latitud norte prácticamente desapareció de forma inopinada. Entre el sesenta y el setenta por ciento de la población del hemisferio Norte se quedó ciega.

      Las plantas sufrieron una inhibición del 50% en su crecimiento, un descenso del 30% en el contenido de clorofila (y el consiguiente en su capacidad de fotosíntesis). La frecuencia de sus mutaciones se multiplicó por veinte. Las algas sufrieron una drástica reducción, al dividirse por tres el ya escaso número de horas que son capaces de resistir a la exposición de luz natural solar. Un terrible aumento de la mortalidad se produjo en las larvas de peces y crustáceos. Quemaduras y tumores y cánceres de piel aumentaron geométricamente en los organismos vivos que sobrevivieron. (Todos estos datos NO son imaginados. Sino fruto de los experimentos realizados. Vide: Environmental Impaet of Stratospheric Flight: Biological and Climatic Effects of Aircraft Emissions in the Stratosphere, Washington, National Academy of Sciences, 1975, páginas 13, 223-31, 47 y Results of Research Related to Stratospheric Ozone Protection, U.S. Environmental Protection Agency, Enero 1978).

      Mucho antes de que esos efectos sobre plantas y animales fueran patentes, la civilización humana se había hundido en una salvaje y primitiva lucha entre los supervivientes.


      2ª PARTE : Cinco escenarios mundiales de catástrofe ecológica.
      ESCENARIO 6: PESADILLA NUCLEAR REALIZADA

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